domingo, 28 de septiembre de 2014

53'8% : el dato de la desesperación

Resulta increíble que desde el gobierno se nos diga  que estamos en la salida de la crisis y que los datos económicos así lo confirman. La salida de la crisis, ¿para quién?. ¿qué datos y  qué sectores nos confirman o no la salida de una crisis económica?
La famosa prima de riesgo con la que desayunábamos todos los días parecía ser un dato incuestionable  sobre nuestra salud económica y financiera. En su nombre se llevaron a cabo recortes drásticos, se redujeron plantillas, se hizo una reforma laboral que nos colocó a los pies de los caballos, se sanearon bancos con dineros públicos, se subieron impuestos, se bajaron salarios, e incluso se reformó la Constitución. Y sin, aún, ver el final de tales despropósitos, continuamos en la fase de medidas estructurales, que no coyunturales, para asegurarnos que la prima de riesgo no vuelva a enfermar.
¿Cómo es posible, sin embargo, que la tremenda cifra de paro que nos asola, no sea un objetivo prioritario e inexcusable del gobierno?. Se nos dice que es consecuencia de la crisis y que poco a poco, décima a décima, deberá ir bajando. En este caso no se aplican medidas tajantes y duras, como ocurrió con la prima de riesgo.
¿Qué país estamos haciendo? ¿Qué se está encontrando nuestra juventud?. El país con el mayor paro juvenil de Europa y en el mejor de los casos con unos contratos laborales muy alejados de sueldos dignos y de horarios asumibles.  Un estado de precariedad absoluta y que como isla paradisiaca  navega en las cenagosas aguas de un paro desbordado y , al parecer, no coyuntural.
El País digital del pasado 21 de septiembre nos presentaba un artículo de Ignacio Fariza, titulado: "España sin representación en una reunión técnica por el empleo juvenil".
Parece ser que da igual que tengamos más de la mitad de nuestros jóvenes en paro y que, por tanto, no valía la pena asistir a una reunión técnica para mejorar la integración laboral de este grupo de población. En dicha reunión  celebrada en Helsinki, Finlandia presentaba  su exitoso Plan Comunitario de Garantía Juvenil.
Liderando con un 53´8 % el paro juvenil  ( por encima de Grecia, Italia, Croacia y Portugal), nuestras autoridades no consideraron necesario asistir a esta reunión  alegando una escueta  excusa: " No se trataba de una reunión de alto nivel".
A esta Europa que han construido se le puede llamar de todo menos unida y comunitaria. Es muy difícil sentirse miembro de un Club con numerosos y descomunales desequilibrios entre sus miembros. ( sirva como ejemplo las cifras de paro juvenil: España, 53'8% y Alemania, 7´8%).
¿Qué nos une entonces? ¿Qué compartimos? ¿Qué intereses nos tienen unidos?.
Tal vez lleven razón cuando dicen que la crisis va quedando atrás. Tal vez la lleven también en no asistir a reuniones "insulsas" con propuestas para acabar o disminuir el paro.
En lo primero, porque  para ellos la devastación actual ya no es crisis. Es el estado natural de una nueva sociedad regada en los principios neoliberales.
Y en lo segundo puede que también la lleven  porque nos resultaría imposible imaginar que en una sociedad sin el paro que tenemos se hubiesen llevado a cabo las medidas  cuasi tercermundistas que aquí se tomaron y se siguen tomando. Por tanto, el paro es un caldo de cultivo necesario para la cirugía que se está aplicando. ¿Para qué afanarse en su disminución como asunto prioritario?
Como nos dice un artículo que enlazo a continuación:
" Ser joven implica estar preparándote  para ser un adulto independiente y con un proyecto de vida propio y viable. Y esa vida propia se rompe  y se hace imposible  en un país que prioriza  el pago de una deuda ilegítima antes de garantizar los derechos de su gente, en un país que prioriza  los intereses de las élites, de las grandes fortunas y de los empresarios multimillonarios, por encima del bienestar de una amplia mayoría.
Un país que expulsa a sus generaciones más jóvenes es un país fracasado. Un Estado fallido."

El artículo al que me refiero lo escribió Lara Hernández el 23 de septiembre en Público.es con el título: Precarios por el mundo. El problema juvenil, el problema de este país.

http://blogs.publico.es/precarios-por-el-mundo/2014/09/23/el-problema-de-la-juventud-el-problema-de-este-pais/

No creo que haya un tema más importante, a escala nacional, como el nos ocupa. Debería ser una cuestión de Estado y afrontarlo de frente y con la máxima urgencia. Estamos hablando de una generación que ha hecho sus deberes y se encuentra con las puertas cerradas o, como mucho, con unas condiciones laborales indignas e injustas que nos retrotraen a décadas lejanas. No hay trabajo y el poco que hay no garantiza vivir con las necesidades básicas cubiertas. Esta es la realidad del país por encima de discursos macroeconómicos y mentiras anestesiantes.
¿Hacia dónde camina un país en estas condiciones?



jueves, 18 de septiembre de 2014

Proceso irreversible

Pienso que a estas alturas habrá pocas personas que opinen - otra cosa es que no lo exterioricen-, que la larga etapa vivida en las últimas décadas  goza de buena  salud. Durante el último tercio del pasado siglo, y ciñéndonos  a nuestro entorno europeo, tuvieron lugar  una serie de acontecimientos de envergadura ( a nivel económico, sociolaboral y político), que removieron  a corto y medio plazo el tablero surgido al finalizar la IIª Gran Guerra. Basta citar de pasada algunos de esos hechos para entender que las "tranquilas aguas", por llamarlo de alguna manera, por las que navegaba Europa desde entonces, al menos en apariencia, comenzaron a verse afectadas por un oleaje que ha ido a más  y cuyo final es impredecible:

La  férrea política económica de carácter neoliberal iniciada y liderada a dúo por Margaret Thacher y Ronald Reagan ( raiz de este presente devastador); la disolución  de la URSS en 1990; la guerra de los Balcanes  y la desintegración yugoslava; la caída del muro de Berlín ( 9 de noviembre de 1989); la reunificación alemana; la partición de Checoslovaquia (1993); la caída del comunismo y el asentamiento de la llamada socialdemocracia, casi desaparecida e inoperante en estos momentos,... son algunos de los hechos más significativos de las décadas ochenta y noventa.

 Eslabones, todos ellos, que nos llevaron a una entrada de siglo convulsa e incierta, marcada por la implantación de la moneda única, cristalizando en lo que algunos ya entonces calificaron como la Europa de los mercaderes; una fuerte inmigración no afrontada comunitariamente; los atentados de las Torres gemelas y sus consecuencias posteriores; el auge lento pero imparable del fascismo ocupando ya los parlamentos y por una crisis económica  potencialmente comparable a la Depresión del 29 salvando, evidentemente, las distancias pero que está dinamitando a las clases medias y marcando una línea roja entre países de primera y de segunda categoría de acuerdo al diseño previsto.

Todo ello está propiciando un zarandeo de gran calado  que está sacando  a flote viejas heridas, antiguos resentimientos, viejos fantasmas que parecían definitivamente enterrados y, también, recelos mutuos en  una Europa que creía haber llegado a un equilibrio modélico y a la consolidación de un estado de bienestar sin marcha atrás en el seno de unas democracias estables y sin peligros cercanos.

Es en este contexto europeo de profundo desprestigio y agotamiento de las instituciones políticas, de vaciado de la antigua izquierda y de la toma efectiva del poder  por el mundo financiero y económico en el que  nos encontramos nosotros. Eso sí,  a la cola del tren y soportando las peores consecuencias de la crisis, por más que lo nieguen y, además, con el aporte sustancial de nuestra reciente historia sui géneris tan distante del resto de países y que agrava, aún más, nuestra situación al haber tapado- que no resuelto- la dictadura franquista de donde veníamos y su lastre nocivo al no haber cortado de forma taxativa el cordón umbilical con la misma.

Lo bueno de las crisis - a pesar del miedo y la desorientación que producen en la densa niebla envolvente-, es la oportunidad que nos ofrecen de construir nuevas formas, nuevos métodos, nuevos caminos y nuevas ideas. Es el deseo y es la esperanza que hay que interiorizar como primer paso a sabiendas de que, hagamos lo que hagamos,  un ciclo está desapareciendo vertiginosamente ante nuestros ojos y será reemplazado en cualquier caso por otro.

El proceso iniciado, y que se percibe cada vez con  más fuerza en nuestra sociedad, es irreversible por mucho que se intente mirar para otro lado o se hagan esfuerzos casi sobrenaturales para contener el dique agrietado. Debajo de aparentes crisis localizadas y definidas, lo que subyace es un problema de fondo que nos afecta a todos: los gravísimos desequilibrios que se están produciendo, el rompimiento de la solidaridad. la expulsión de toda una generación fuera del sistema, la ausencia de protagonismo en la toma de decisiones que afectan a nuestras vidas y la descomposición de un modelo y partidos políticos  que, salvo excepciones, se pusieron  de espaldas hace tiempo al latido social.

 Los que hasta aquí nos han traído, haya sido por acción u omisión,  no merecen ni un segundo de nuestra atención ni de nuestra confianza. Sus palabras y sus aportaciones, en el momento actual, carecen ya de toda credibilidad a pesar del cambio de caras y ponen al descubierto sus auténticas ambiciones, como son la mera conquista del poder a secas o de su mantenimiento, totalmente alejados de una sociedad que se siente engañada y que sufre en sus carnes las consecuencias de un descomunal desaguisado dirigido y sustentado por los poderes de siempre con la connivencia  de unas  élites políticas entregadas a una minoría desde el inicio de la transición.

Las nuevas generaciones - cuarenta años después del comienzo de la misma-, tienen todo el derecho del  mundo, y más, a abrir nuevos caminos que les posibiliten recuperar tantos y tantos derechos perdidos  a aquellos que un día los tuvieron. Otros, que ni siquiera llegaron a tiempo,  permanecen fuera del sistema en el que nunca pudieron entrar. Vivir con dignidad es incompatible con la resignación que siempre nos han pedido. Es su tiempo y es su derecho.
¿Cómo negarse a reconocer que cada nuevo día, tan distintos entre sí, procede del anterior y antecede al siguiente?.

Acompaño esta entrada con un artículo de Vicenç Navarro, titulado  " Lo que está pasando en Catalunya y en España"  y que fue publicado  ayer día 17 en Público.es.
Reflexiones que aportan siempre otras miradas desde distintos ángulos y perspectivas.




* Vicenç Navarro López ( Gironella, Berguedá, 1937).- Sociólogo y Politólogo. Exiliado en 1962 por su lucha antifranquiata. Ha sido catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra.  Dirige también el Observatorio Social de España. Es uno de los investigadores  más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Salvador Allende en la memoria

..." Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde,
de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pasa el 
hombre libre, para construir una sociedad mejor"...

(del último discurso de Allende durante el asedio al Palacio de La Moneda
11 de septiembre de 1973)

Canción de Pablo Milanés a Salvador Allende

El once de septiembre de 1714, Barcelona se rinde a las tropas Borbónicas. Eran los últimos rescoldos de la Guerra de Sucesión. Felipe V el Animoso, primer rey de la Casa Borbón, obtiene la victoria definitiva. Trescientos años después, otro rey, Felipe VI de Borbón, estará informado al detalle sobre los acontecimientos que se viven hoy en Barcelona
Otro once de septiembre, pero de 2001, fueron los terribles atentados de las Torres Gemelas y otros objetivos, que conmovieron al mundo dejando unas  marcas profundas en la sociedad que inauguraba un nuevo siglo y determinaron unos nuevos esquemas y comportamientos en las relaciones internacionales.
Y también  fue un once de septiembre de 1973, con el siglo XX entrando ya en su último tramo, cuando se produjo un violento golpe de estado en Chile. Tras la caída del Presidente Constitucional fue bombardeado por tierra y aire el Palacio de La Moneda. Salvador Allende terminaría suicidándose para así no entregarse a los traidores después de defender durante horas las instituciones legítimas. Nos dejó el legado de su último discurso radiado al país durante esas desoladoras y amargas  horas.
Salvador Allende Gossens ( 1908- 1973), fue médico cirujano y político socialista chileno. Presidente de Chile, a raíz de su victoria electoral, entre el 4 de noviembre de 1971 y el 11 de septiembre de 1973.
Artífice de la llamada vía chilena al socialismo y que consistía en el camino no violento hacia un estado socialista usando medios legales y democráticos. Este camino no fue aceptado por partidos de derecha que desecharon desde el primer día de su mandato cualquier posible acuerdo y con ayudas internacionales lograron crear el caldo de cultivo necesario que culminase en un golpe violento.
Allende fue el primer Presidente  marxista surgido de las urnas.  La férrea dictadura de Augusto Pinochet condujo al país a una larga y oscura noche llena de asesinatos, persecuciones, terror, desaparecidos y exiliados a lo largo de más de dieciséis años.
El diez de octubre de 1998, el ya expresidente Pinochet fue procesado por el magistrado Baltasar Garzón por presuntas violaciones de Derechos Humanos en su país natal. Fue arrestado en Londres, ciudad en la que se encontraba. Garzón fue expulsado de la carrera judicial en 2012 por el tribunal Supremo y once años de inhabilitación por un delito de prevaricación . (Escuchas del caso Gürtel). No pudo, por tanto, llevar a cabo la investigación que se proponía sobre los crímenes del franquismo.

- Última alocución de Salvador Allende a través de Radio Magallanes, durante el asedio al palacio.

- Películas relacionadas:
  
  . La Batalla de Chile: documental chileno dirigido por el cineasta Patricio Guzmán. Está considerado como uno de los diez mejores films políticos del mundo. Se estrenó oficialmente el Chile en 1996. La primera parte se estrenó en 1975.
     . Mising ( desaparecido). 1982.- De Costa Gavras.- interpretada por Jack Lemmon y Sissy Spacek. Palma de Oro  en el Festival de Cannes y Oscar al mejor guión adaptado.
     . Llueve sobre Santiago ( 1976). Producción Franco- Búlgara  dirigida por Helvio Soto y música de Astor Piazzolla. Basada en aquel once de septiembre.

- Artículo publicado el 10 de septiembre  en El Plural.com, " Lo que Allende nos dejó". Escrito `por  María Garzón, Directora de la Fundación Internacional Baltasar Garzón.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Escándalos mayúsculos

Escándalo:    desenfreno, descaro, desvergüenza,
 inmoralidad, provocación. (WordReference. com).


¿Qué término buscaríamos para definir, con la mayor precisión posible, la situación política y social en que nos encontramos?. Porque en lo económico y laboral ya lo sabemos por boca de dos de nuestros visionarios Presidentes de Gobierno (Zapatero y Rajoy). Sin haberlo pretendido han dado en el clavo: en unos años hemos pasado de aquellos mentirosos brotes verdes - que dijo el primero como verdad innegable-, a unas raices vigorosas-, que ha dicho el segundo como verdad igualmente incuestionable-. Resulta, por tanto, que al no existir a estas alturas tallos crecidos de aquellos falsos brotes verdes, hemos de meter la cabeza bajo tierra a la búsqueda de las raices. De esas raices vigorosas que nos dice Rajoy. Desconocemos si con el paso del tiempo, además de la cabeza, tendremos que meter el cuerpo entero a la búsqueda de las mismas. Claro que una vez que estemos bajo tierra nos dará ya igual encontrarlas. Tal vez se trate de eso.
En lo político y en lo social, esos brotes  y esas raíces, lo llaman regeneración democrática. Es el concepto de moda en estas semanas que corren. No estaría mal si no fuese por un pequeño detalle: quienes han retenido la llave oxidada de la Transición  a lo largo de casi cuarenta años sin querer darle utilidad ni abrir el menor resquicio a pesar de las demandas habidas, no pueden convertirse por arte de magia en los cerrajeros de una nueva época. No son los indicados. Han perdido lo esencial: carecen de toda credibilidad. Y eso no se recupera en un mitin, ni en dos, ni en doscientos que hubiese. Ni tan siquiera cambiando caras. No se trata de ser impacientes. Hablo de casi cuarenta años, que se dice pronto. ¡Tanta semilla hueca, tanta mentira, tanta palabrería de escaparate, tanta inmoralidad, tanto menosprecio de ideales!.
Causa pena escuchar ahora al flamante Pedro Sánchez Pérez- Castejón - aparecido como conejo en chistera- contarnos, por ejemplo, la milonga  de denunciar el Concordato. Parece ser que no les dió tiempo en los  muchos años de gobierno del partido al que pertenece. O escuchar ahora a los dos grandes hablar sobre la necesidad de una reforma de la Ley Electoral, aunque dados los nervios ya ni se ponen de acuerdo. ¿Ahora la reforma  de esta Ley  ansiada tantas veces? ¿Precisamente ahora?.  ¿Qué razones les asiste para ese retoque?. 
El que faltaba en la orquesta amenizando este  fin de fiesta bipartidista era el Diputado Nacional Alfonso Guerra ( 37 años en el escaño bajo la legalidad vigente por supuesto y 37 años de edad cuando ocupó la bancada), quien ha lanzado un SOS a quien le escuche para que el PP y el PSOE lleguen a unos pactos urgentes dado los avances de lo que él llama neofascismo y , sobre todo, neocomunismo. ( De nuevo, y como siempre, el miedo). Es evidente que el movimiento Podemos se lleva todas las cartas de la baraja de descalificaciones ya que Alfonso Guerra lo define de forma indirecta como neocomunismo y su compañero de partido Felipe González lo tacha de Lepenista. Y esto, por no referirme ahora al partido en el gobierno y sus insultos permanentes.
Ha bastado el tornado económico al que estamos siendo sometidos para que el viento esté levantando las alfombras de la modélica Transición y veamos a la luz del día qué había, en realidad, bajo ellas. El exMolt Honorable Jordi Pujol y Soley, no es sólo él y su familia en el escándalo que ha saltado estos días. Se necesita todo un entramado, como en tantos otros casos conocidos y por conocer,  de personas, instituciones, cargos, silencios, complicidades, miradas al lado, poder, clientelismo, condescendencia, etc..... para llevar a cabo la presunta corrupción que se le achaca a lo largo de más de tres décadas. Atacar a la familia como lo está haciendo ahora el PP ( en vísperas catalanistas por cierto), debe ser también, quiérase o no, poner al descubierto la falsa sinfonía de la Transición a través de un nuevo y falso instrumento musical. ¿Cuántos van ya?¿Cuántos quedan aún?. 
Es una corrupción sistémica y entrelazada durante largos años a lo largo y ancho del país. Una corrupción cubierta por unos y otros salvo que alguno intentase romper la baraja como ha ocurrido con la consulta catalana. Para más escarnio, el asunto Pujol  no es nuevo. Sale ahora porque es ahora cuando interesa, aunque ya saltó a la palestra hace treinta años y posteriormente también salió a relucir en 2005 con la denuncia del 3% en comisiones. En los dos caso el silencio se impuso. Con estas historias, ¿Qué podemos decir de nuestra modélica proceso?.
En aquella Transición que hasta aquí nos ha traído, no "se hizo lo que se pudo". Se hizo lo que se quiso. Con el poder de unos y la renuncia a sus principios de otros que se sentaron gustosos a la mesa. Y a eso se le llamó consenso. Uno de los acuerdos exigidos, entre otros muchos, fue olvidar, no ya la República y la Guerra Civil como consecuencia de un Golpe de Estado fallido, sino también la Dictadura ( se le llamó durante mucho tiempo "Régimen anterior" hasta que pasados los años ya no hubo que  nombrarla más) y sus poderes intocables, incluido el económico y financiero. Venimos de ella aunque parezca que nunca existió y se haya mirado permanentemente para otro lado.
Este silencio ha hecho que hayan pervivido, en parte, las formas, el estilo, la impunidad, muchos comportamientos, los miedos, los apellidos ilustres, la corrupción como método en lo público,..... Hemos interiorizado y normalizado conductas atípicas impropias de un sistema democrático sano. ¿Cómo no va a estar marcado nuestro presente venido de una  dictadura de la que nunca se hizo el mínimo análisis y crítica? ¿Qué cortafuego se hizo entre ella y la democracia salvo el silencio absoluto?. ¿De qué nos vamos a extrañar ahora?.
La Transición fue una adaptación  engañosa  y exigida por el propio poder al morir el dictador. Era su único camino para sobrevivir. Eso sí, con algunas formalidades mínimas que cubriesen el expediente de una democracia formal y de apariencias. 
La intocable y anquilosada Constitución, no ha evolucionado desde su nacimiento ( 1978) ni un milímetro salvo para someternos al poder de la Troika, de manos, precisamente, de la llamada izquierda y que ahora se encuentra dando tumbos con las reflexiones pertinentes de quien perdió hace ya muchísimo tiempo su identidad: ¿Quién soy? ¿ de dónde vengo?  y ¿ dónde voy?.
Y aquí estamos casi cuarenta años después. Con nuevas caras, antiguas promesas renovadas una y otra vez, un cambio de Rey casi de la noche a la mañana, un probable "retoque" de la Ley Electoral ante lo previsible y lo que nos quede por ver aún.
 Y miedo y preocupación. Mucho miedo a no saber qué hacer, como entonces sí lo hicieron, con el caballo desbocado que hoy forman todos los movimientos sociales crecidos a partir  del l5M y que continúan a galope dado el hartazgo al que se ha llegado. Y miedo también a seguir tirando del hilo y encontrarnos con mil y un casos míticos como el del mítico Pujol y que los cascotes de la debacle caigan sobre nuestras propias cabezas.
El dique de contención se agrieta por días. Lo saben, aunque no lo reconozcan. Los falsos mitos se desmoronan. La sociedad acepta, a duras penas y con los dientes apretados, la regresión económica salvo que, a la par,  se le mienta, se le defraude y se le estafe. Es imposible una digestión con todos esos ingredientes.

Añado un artículo de Público,es del pasado uno de septiembre y titulado : " Arranca el curso político de un final de ciclo".





jueves, 28 de agosto de 2014

Se abre el curso

Con la terminación de esta semana coincidente, también, con el final de mes, comienza, de alguna manera, el año real y que nada tiene que ver con la numeración oficial que nos coloca en dos mil catorce hasta el próximo treinta y uno de diciembre.
Es ahora cuando comienza el curso en toda su extensión: el curso académico, el curso político, el año agrícola, el año meteorológico casi paralelo por estas latitudes con el año hidrológico, así como las programaciones y eventos variados que nos conducirán hasta el próximo mes de julio, sin contar con la vida personal de cada cual y sus proyectos concretos.
Como en tantos otros aspectos de nuestra vida, lo oficial no coincide siempre con lo real. Las uvas de la vendimia, en puertas, no servirán ahora para ninguna campanada acompañada de cava. Será, eso sí, la fiesta de la pisa de la uva en muchísimos lugares y que nos anunciará la llegada de los primeros caldos del año. Ya llegará la noche de San Silvestre para recibir el nuevo año oficial aunque nos dispongamos ya a sumergirnos en un nuevo año natural.
En todo caso, en este nuevo año natural que comienza el lunes no nos ha faltado, a modo de estampa navideña, nuestra particular Estrella de Oriente.
La Canciller invicta Ángela Dorothea Merkel, nuestra Presidenta de facto y Mariano Rajoy Brey, nuestro virtual Presidente de iure, nos han vuelto a indicar el camino a seguir y que, como no podía ser de otra manera, sigue siendo la única senda. Fuera del mismo, nos dicen, no hay salvación. Un camino duro, muy duro, hasta llegar al paraíso deseado después de grandes sacrificios y sufrimientos, por decirlo de forma más que suave, para extensas capas de la sociedad.
Nosotros, simples pastorcillos del lugar, habíamos creído, a través de las cotidianas buenas nuevas anunciadas con trompetas angelicales un día sí y el otro también, que ya estábamos acariciando con los dedos el dulce paraíso y que todo lo malo pertenecía  ya al pasado tras largos años de penalidades a pesar de aquellos incipientes brotes verdes que nos anunció sin rubor aquel otro presidente que lideró la modificación exprés de la  inmodificable Constitución.
Convertidos  en humildes peregrinos y despojados del poder terrenal, que le asiste fundamentalmente a la señora canciller, han abrazado al apóstol de la cristiandad, con bellísima foto incluída, para anunciarnos a los postres la auténtica y acreditada buena nueva.
Pero no pensemos mal. No nos han engañado. Revestidos de romeros y en lugar tan señalado no cabe el engaño.Tendemos a confundir, como iletrados en la materia, la macro con la micro y así nos luce el pelo. O lo que es lo mismo, lo  real con lo oficial, una vez más, como nos ocurre con el cambio de año. 
Sigamos el camino oficial marcado y anunciado, al son de música celestial, nunca mejor dicho. Lo real es irrelevante, nos dicen. Dejémonos abrazar por la macroeconomía sin importarnos sus números, sus postulados ininteligibles y sus múltiples crucigramas. Repudiemos la microeconomía de la vida cotidiana que no sirve sino para enredarnos, sumirnos en la miseria mental y convertirnos en unos agoreros de padre y muy señor mío.
¿Cuándo dejaremos de ser agoreros? ¿ No nos valen dos peregrinos  anunciándonos, por fin, la buena nueva de que en dos mil diecisiete alcanzaremos el esplendor tras enormes penalidades y un rosario de sacrificios?. Se trata, tan sólo, de algunos recortes pendientes -nos dicen-, necesarios aunque dolorosos, sobre la poda ya realizada y que tan buenos frutos está ofreciendo a la macroeconomía y a su prima de riesgo, felizmente recuperada, por citar a parientes cercanos.
¡Que no se diga!. Tres años más  y llegamos a la tierra prometida.
Nos dicen la verdad oficial aunque esté alejada de nuestra atribulada y nada importante, por lo que parece, verdad real o natural. Igual deberíamos repetir trescientas veces de cara al rincón, siguiendo antiguos métodos de aprendizaje, la frase anterior a ver si así la tragamos y la digerimos, que es de lo que se trata.
Si llegado el momento, la tierra prometida resulta ser al final un páramo inhabitable y para nada coyuntural, nos queda el consuelo de repetirnos unos a otros la frase que Bogart le dirigió  a Ingrid Bergman en la película Casablanca (1942) de Michael Curtiz:  " Siempre nos quedará París". 
¿O,  tal vez,  ni eso?
Mientras tanto, dispongámonos a comenzar el año real y natural que, al fin y al cabo, como todo lo real es lo que de verdad importa por encima de palabrerías, de parlanchines de feria y de trompeterías peregrinas en su doble acepción.
Un año real con presagios esperanzadores por muy agoreros que resulten los optimistas oficiales y trompeteros del año oficial que pululan por el suelo patrio y por los sillones  de postín.

jueves, 21 de agosto de 2014

(Des) equilibrio

En muchas ocasiones nos preguntamos, perplejos, sobre cómo es posible que la derecha no sienta el castigo a través de las urnas, con  intensidad parecida a  como le ocurre a la izquierda, cuando la corrupción es moneda corriente en sus políticas ya sea por acción u omisión. Como afirma Manuel Vicent, la corrupción de la derecha, por muy obscena que sea, en lugar de afectar a la esencia  del poder se detiene en unas personas políticas concretas. Siempre habrá un cortafuegos entre el poder y los políticos.
Algunos pueden pensar que lo mismo le ocurre a la izquierda gobernante en Andalucía, por ejemplo. Parece que los casos de corrupción no le afectan de forma notable si observamos los resultados electorales. Tal vez, los muchísimos años que llevan de gobierno autonómico, casi todos ellos en solitario,  les ha hecho tejer y poseer ese poder, que nos dice Vicent, y que separa a personas políticas concretas de los entresijos, mecanismos y redes, que resultan indispensables para las actuaciones de aquellos. Se establece un auténtico cortafuegos que se traduce posteriormente, de forma benigna, en las urnas.
Apellidos por todos conocidos, de distinta o parecida coloración, se enfrentan de alguna manera, a rendir cuentas " casi a título personal" alejados previamente del poder y atrincherados en aguas más tranquilas y difícilmente accesibles. De esta forma el poder queda a salvo ocurra lo que ocurra.
Asistimos durante estas semanas a un caso que no cumple los cánones mencionados. Se lucha de forma decidida por convertir las presuntas corrupciones- expuestas ahora, precisamente ahora, en el escaparate- del expresidente catalán Jordi Pujol, en una cuestión  que afecte sobre todo a la esencia misma del poder catalán ejercido durante décadas más que a políticos concretos y presuntamente corruptos.
Pero esta es otra historia. Creo que resulta imposible, en este caso también, mantener una conducta presuntamente alejada de la legalidad y principios éticos, durante décadas, sin que nadie estornude en los dominios del Condado o más allá de sus fronteras. Cuando alguien lo hizo fue rápidamente asistido con un pañuelo y aquí paz y después gloria. Que se lo pregunten, por ejemplo, al exfiscal general del estado Jiménez Villarejo (Banca catalana, 1984) o a Pasqual Maragall cuando preguntó sobre el presunto cobro del 3% de comisiones por parte de la administración en la adjudicación de obras (2005).
Ahora resulta que sí es el momento. Los aires independentistas de Convergència i Unió atentan contra los sagrados principios de la transición. Principios elaborados, apoyados y mantenidos también por la derecha catalana a lo largo de treinta y cinco años. (La Ley Electoral les ha premiado por ello durante todo este tiempo). En estas décadas apoyaron gobiernos a babor y a estribor y se les admiraba por su sentido de Estado. Ahora, cuando se han atrevido a llegar al borde de la línea roja, el poder central ha creído que es  el momento de  desenmascarar  a Pujol, no ya como ciudadano, que también,  sino sobre todo como representante sagrado que fue y que ha sido del catalanismo ahora a batir. 
Al fin y al cabo, luchas entre derechas.
No lo sé, pero es difícil imaginar cuáles serían las circunstancias actuales del Muy Honorable y de uno de los paradigmas de la transición, si el  marco político catalán fuese, en este momento, de apacible  tranquilidad autonómica. 
Y esta duda....y sobre todo su posible respuesta, no sé cómo definirla.
........
Manuel Vicent ( Castellón, 1936), escribió una columna en El País  el 3 de febrero de 2013, titulada Cortafuego. En ella reflexiona sobre el poder y la derecha, tratando de explicar, de alguna manera, cómo la corrupción no le afecta, en sus resultados electorales, tanto como a la izquierda. 
Termina diciendonos  en su columna : " ... hasta que un dia se rompe el equilibrio. La corrupción se hace asfixiante, se produce la rebelión y de repente todo estalla".




martes, 19 de agosto de 2014

Necesitamos críticos literarios

" (...) El modelo es la iglesia, donde los teólogos progresistas ponen a parir a los teólogos conservadores, sin romper, increíblemente, con la institución. Definitivamente, hemos sustituido la democracia por el teatro, de modo que no necesitamos analistas políticos, sino críticos literarios".
Así termina la columna que Juan José Millás publicó en El País el catorce de septiembre  de 2012, titulada: Reglas del juego. Aunque va a hacer pronto dos años que la escribió, se puede decir sin temor a equivocarse que mantiene toda su frescura y que bien podría aparecer de nuevo, como columna,  cualquiera de estos días.
¿Acaso se ha parado el tiempo?. Evidentemente, no. El tiempo es implacable en su continuo tic tac sin retorno y sin pausa. ¿Qué es entonces lo que se ha parado de pronto?.  ¿Qué pieza o piezas del reloj  se han roto?.
Algunos políticos y centros de poder siguen empeñados de forma tozuda en dar brillo una y otra vez a la carcasa y al cristal, como si de ese modo fuese a funcionar de nuevo. Inútil intento. El reloj no volverá a funcionar  aunque con su provocado destello exterior pretendan hacernos creer lo contrario. 
Aquí tienen la columna completa:

* Juan José Millás:  ( Valencia, 1946). Escritor y periodista. Su obra narrativa ha sido traducida a 23 idiomas. Premio Planeta (2007) por su novela autobiográfica El Mundo. Premio Nacional de Narrativa-

jueves, 14 de agosto de 2014

Compartir vuelo

Las estaciones de viajeros siempre me han provocado un halo de misterio y curiosidad entremezcladas. En muy pocos lugares, como el que cito, se concentran personas tan dispares y, a la vez, con vivencias y sensaciones tan diferentes y finalidades y deseos, casi con toda seguridad, distintos e incluso opuestos. Un microcosmo que invita a múltiples interrogantes y que dan rienda suelta  a la imaginación más desbordante. Los minutos  se nos escapan de nuestro tiempo o se detienen en sensaciones no controladas, dependiendo de si estamos allí despidiéndonos, esperando una llegada deseada o a punto de partir hacia un destino. 
Encuentros. Despedidas. Deseos. Emociones. Abrazos arrancados. Tristeza contenida  y dibujada ya, desde ese instante, de un  próximo tiempo deseado. Alegrías largamente esperadas y convertidas en realidad. Maletas que delatan  la duración de la lejanía ya vivida o, aún, por vivir. 
Pulsaciones, todas ellas, desiguales en tono y timbre, de personas  que probablemente nunca más vuelvan a confluir  en la atmósfera  electrizante de una estación cualquiera por pequeña que sea en un día y una hora concreta e inigualable.


Y fue en una estación.....

Hace unas semanas  presencié un hecho lamentable. Créanme, si les digo, que a punto estuve de dirigirme a las oficinas para que desde el servicio de megafonía, o por cualquier otro medio,  llamasen la atención a un señor y a un niño- posiblemente su hijo- que se encontraban sentados  en el banco número cuatro, debajo justo del reloj parado de aquella estación. Bien vestidos y con una maleta verde agua de tamaño mediano y lo que parecía una mochila escolar a su lado. 
El niño, de unos siete años, no dejaba de requerir la atención del supuesto padre, tal vez, cansado ya de tan larga y tediosa espera. De pronto, el señor, enojado, se levantó  dirigiéndose  al kiosco de prensa cercano y compró un periódico. Volvió y se lo dio al niño mientras le decía algo. Por fín, aquel hombre podía seguir  entregado en alma y dedos sin que nada ni nadie le malograse su apasionante conversación watsap.
El niño, ya sonriente, sacó unas tijeras de su mochila  y comenzó a recortar frenéticamente pequeños   trozos de papel del periódico empezando por la contraportada y haciendo pequeños aviones  que después lanzaba con fuerza  al aire consiguiendo alfombrar al rato el suelo de la estación. 
Era lunes. Sí, lunes. Recordé que en esa contraportada  escribía su columna todas las semanas Manuel Vázquez Montalbán, hasta que justo un avión  lo depositó para siempre  en el lejano aeropuerto de Bangkok. Desde entonces añoro, cada semana, su conversación siempre llena de contenido.
El espéctaculo era desolador mientras aquel señor, en presencia corporal ausente, seguía rendido a su conversación. Decenas y decenas de noticias y artículos despedazados en palabras rotas volaban por el recinto con destino a ninguna parte.
Quiero decirles una cosa. Vázquez Montalbán, como otros muchos escritores, nos ofrecíó justo lo contrario a lo que en ese momento estaba presenciando. Desguazaba el mundo  cada semana y lo compartía  a través de su columna. Cualquier noticia, cualquier hecho o pensamiento, interesante o nimio, era motivo para charlar juntos unos minutos.
Entraba en mi casa, o me acompañaba sentado en el banco de un parque, y con café o sin él, dialogábamos sin prisas sobre los mil y un  temas que nos brindaba en su columna.. 
Se convirtió en mi necesidad como imagino que lo era para él  al plasmarla en texto, para así ofrecerla y compartirla con sus lectores. Aquella experiencia semanal marchitada bruscamente fue un largo y apacible viaje compartido en avión, sobrevolando el mundo desde las vistas y rincones más variados.
¡Cómo no acordarme  de mis vuelos compartidos cuando ví a aquel señor de la estación permitiendo que aviones  de palabras rotas  y sin destino terminasen aterrizando en el suelo  de aquella estación!

* Manuel Vázquez Montalbán: (Barcelona, 1939- Bangkok, 2003). Periodista, novelista, ensayista, poeta, crítico y gastrónomo. Prolífico en toda su obra literaria  y persona comprometida.



viernes, 8 de agosto de 2014

La verosimilitud de lo inverosímil

Agosto es un mes asociado, por lo general, a la placidez, a la quietud, al remanso. Sin embargo, este agosto de poniente sureño no deja de traernos a través de su brisa, soplos de preocupación y de alarma  ya sea en nuestro patio de vecinos o más allá de nuestras fronteras.
Cuando lo inverosímil, lo inconcebible y lo irracional va tomando el color de lo posible y de lo probable es que algo inquietante está ocurriendo bajo nuestros pies.
 ¿Queda a estas alturas algún mito por caer? ¿Queda algún disparate sin el sello de la autenticidad? ¿Queda acaso algún decorado en pie? ¿O alguna parte aún utilizable del atrezzo de aquel majestuoso escenario cuadragésimo, sobre el que se representó la obra de la Transición con un cuadro de interpretación inigualable y mitológico?.
¡Cuánto daño hecho en nombre de la democracia! ¡Cuánta herida en nombre de la ética! ¡ Cuánta confusión en nombre de los principios y de las ideas!. ¡Cuánta desvergüenza en nombre de la integridad !. ¡Cuánta mentira en nombre de la decencia!.
Aquello que hubiésemos considerado  insólito hace nada de tiempo, ha acabado en los aledaños de la certidumbre, lo anormal se ha hecho creíble, lo extraordinario se ha convertido en rutinario. La impunidad se ha hecho fuerte entre los escombros. El mercadeo ( de ideas y principios), que no el debate y el consenso, fue ocupando lugares estratégicos.  He ahí el inmenso daño ocasionado a una democracia incipiente que nunca rompió su cordón umbilical con la conocida como etapa anterior. La pérdida de valores - ojalá no irrecuperables- de una izquierda que tuvo el timón del país  tantísimos años ha sido inversamente proporcional a la consolidación de unos valores mercantilistas neoliberales irrenunciables desde su territorio político.
Esa izquierda en connivencia con la derecha más pura en sus esencias y que se ha dejado arrastrar por los vicios más deleznables no puede ser ahora la que lidere a regañadientes un cambio  en el que nunca creyó. 
No nos quitarán nunca la ilusión de que una sociedad mejor es posible, que hay otras salidas y otras políticas. Y que bajo montañas de mentiras siempre florecerá la verdad más temprano que tarde.
No conseguirán llevarnos al lodazal de que otros harán lo mismo, porque eso sería matar la esperanza y doblegarnos para siempre.
Hartos, muy hartos de tanta ignominia. Saturados de tanto descrédito diario.
Nos han colmado, entre otras cosas, de desencanto y han convertido lo bochornoso en natural.. Tratan de arrasar ahora el mínimo anhelo que nos queda. Jamás lo lograrán. 

jueves, 31 de julio de 2014

Extirpar como objetivo

"Extirpar ( def. de la RAE) : Arrancar de cuajo o raíz. Acabar
del todo con algo, de modo que cese de existir. Extirpar los
vicios, los abusos".

Desde el pasado veinticinco de mayo, día electoral europeo y del triunfo contundente del movimiento Podemos en nuestro país, los motores de la vieja maquinaria han subido la presión al grito de ... ¡A toda máquina!. Rescoldos, nunca apagados, de aquel 15M y de numerosas mareas que tomaron calles y plazas han conducido, años después, a un triunfo electoral  parece ser que sorprendente e inesperado y, sobre todo, nada deseado.
Se les decía allá en 2011, " que entrasen en los Parlamentos y órganos de poder a través de las urnas ya que en caso contrario no tendrían futuro". Así lo hicieron hace un par de meses y se puede afirmar, sin lugar a dudas, que no han sido bien recibidos en el espectro político ni en otros territorios más dedicados a tareas de  cocina que al propio comedor.
Es como una pequeña piedrecilla en el zapato con posibilidades certeras de que a medio plazo termine dando problemas para caminar en la  dirección y el sentido  establecido hace décadas. Y este hecho, pone nerviosos  y temerosos  a todos aquellos que lo único que pretendían  al invitarles a la actividad política reglada era, todo lo más,  sentir un pequeñísimo cosquilleo en la planta del pie sin mayores consecuencias. Al fin y al cabo, que se presentase Podemos sin pasar factura de escaños conseguidos, no dejaba de ser un adorno y justificación de nuestra calidad democrática. Pero pasó lo que pasó y eso hizo fruncir el ceño y mirar de reojo a más de uno.
Es así como desde casi la misma noche del veinticinco de mayo se han sucedido terremotos casi ininterrumpidos de intensidad variable con objeto de pasar página de la Transición ya caducada y adentrarnos- aparentemente- en un nuevo tiempo de nuevas caras que nos hagan olvidar la etapa anterior. Otra vez, una vez más se pretende hacer olvidar el pasado inmediato y que con un rápido blanqueo de fachada  creamos que disponemos de un edificio remodelado y listo para habitar las próximas décadas.
A la par que lo anterior, se ha puesto en marcha una ofensiva en toda regla, por tierra, mar y aire, para menoscabar, desprestigiar y anular en lo posible a este movimiento en general y a sus dirigentes más destacados en particular. Quedan meses por delante y la acometida irá, lógicamente,  a más. Disponen de medios sobrados para dificultar de  forma notable el ascenso de este partido. Otra cuestión es que lo consigan al nivel que desean o se vean desbordados por su  avance imparable y fuera de control. Eso, a estas alturas, es una incógnita.
Uno de los medios dispuestos a usar para tal fin,  son las afiliaciones  desde distintos partidos previa baja de los mismos ( fundamentalmente el PSOE  y otros minoritarios) para, una vez dentro, controlar las asambleas e incluso ocupar puestos relevantes. No es una suposición. Es una realidad. Y se están dando casos. Es lo que bien podría  llamarse la técnica del Caballo de Troya.
Añado en esta entrada el artículo de Santos Juliá  publicado en El país Babelia de fecha 24 de Julio con el título: "Gente será, mas gente emponderada". Toda una disección descalificatoria y ofensiva- una más- sobre Podemos y sus dirigentes.

El artículo acaba con lo siguiente: ...." El mañana es nuestro, concluyó Iglesias en su primera soflama en el Parlamento Europeo. Y no es posible, al oírlo, que no venga a la memoria el recuerdo de aquel hermoso muchacho alemán, de pie sobre una mesa, cantando transido de emoción Tomorrow belongs to me".
Para quienes recuerden al hermoso muchacho alemán al que se refiere Juliá,, cantando aquella canción en una terraza de bar, sabrá que se refiere a las juventudes hitlerianas uniformadas, en una escena de la película Cabaret, enardeciendo a las personas que se encontraban  en dicha terraza.
 Fina y sutil manera de descalificar y catalogar a Iglesias y al movimiento Podemos. En todo caso, una más de todo lo que se lee y se escucha cada día. Y lo que queda.

* Cabaret: (Película musical. 1972). Berlín, años treinta. Dirigida por Bob Fosse e interpretada por Liza Minnelli, Michael York y Joel Grey. Ganadora de ocho Oscars en competición aquel año con El Padrino.

* Santos Juliá: ( Ferrol, 1940).- Historiador. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense y catedrático  del Dpto. de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED. Autor de numerosos trabajos.